Era una noche invernal de esas en las que estar sentada en el sofá abrigada por el calor de un brasero. Esa noche Julia se encontraba en casa de su amiga Ana a la que conocía hacía poco tiempo. Y aunque hablaban cada día no sabían nada de sus vidas la una de la otra. No llegaban a tener aún esa confianza.
Estaban las dos sentadas en el salón, hablando de sus cosas y al estar la una frente la otra crearon esa complicidad y ese lazo de confianza para indagar algo más en sus vidas. Julia desde hacía algún tiempo se encontraba extraña y Ana le dijo que creía saber el porqué de esa extrañeza.
- Julia le preguntó: ¿Por qué?
- Ana contestó: Porqué yo pasé por lo mismo que tú hace mucho tiempo, y quizás me equivoco pero no creo que lo haga.
- Julia: ¿Que piensas que me ocurre?
- Ana: Es un tema muy delicado y no sé si tenemos la suficiente confianza para que me inmiscuya en tu vida.
- Julia sonrió y le dijo: ¡Venga no te cortes, suéltalo!.
Estaban las dos sentadas en el salón, hablando de sus cosas y al estar la una frente la otra crearon esa complicidad y ese lazo de confianza para indagar algo más en sus vidas. Julia desde hacía algún tiempo se encontraba extraña y Ana le dijo que creía saber el porqué de esa extrañeza.
- Julia le preguntó: ¿Por qué?
- Ana contestó: Porqué yo pasé por lo mismo que tú hace mucho tiempo, y quizás me equivoco pero no creo que lo haga.
- Julia: ¿Que piensas que me ocurre?
- Ana: Es un tema muy delicado y no sé si tenemos la suficiente confianza para que me inmiscuya en tu vida.
- Julia sonrió y le dijo: ¡Venga no te cortes, suéltalo!.
Y Ana le comentó que pensaba que esa sensación que encerraba era porque tenía dudas sobre su condición sexual…
Julia le miró sorprendida, había acertado de pleno, aún así seguía algo cohibida incluso después de escuchar que eran sentimientos similares los que Ana experimentó en algún momento pero claro no sabía porque camino se había decidido, y era más difícil porque de una forma u otra se sentía atraída por ella y no sabía como confirmarle a Ana que tenía razón, que había acertado.
El miedo empezaba a apoderarse de Julia… -Seguro que se me nota, las mujeres tenemos un sexto sentido para detectar cuando atraemos a alguien- y quedó enmudecida por unos segundos sin saber que decir, no quería que Ana percibiese que le gustaba porque ¿y si ella se decantó porque al final no le gustaban las mujeres?. Durante esos segundos Ana la miraba fijamente a los ojos, era una mirada llena de ternura, mientras que Julia procuraba no esquivarle la mirada pero era algo involuntario ya que el miedo le conducía a ello.
Ana cogió la mano de Julia y la apretó con decisión para hacerle sentir que estaba allí con ella, quería hacer desaparecer los miedos que le rondaban en su
cabeza. Cuando por fin Julia iba a decidirse a hablar y contarle sus sentimientos, sin apenas darle tiempo a abrir su boca Ana posó su dedo índice sobre sus labios para no dejarla pronunciar palabra, sin despegar la mirada de sus ojos azules empezó a acercarse lentamente a ella, rozó sus labios con los suyos y volvió a separarse despacio mientras seguía observando esa intensa mirada azul. Julia sorprendida pero contenta y feliz de lo que acababa de suceder le contestó con una sonrisa, y fue entonces cuando acarició la mejilla de Ana y retirándole su larga melena morena se aproximó para terminar el beso que Ana había iniciado rompiendo el silencio sin articular palabra.
Y es que solo el amor puede hacer que una simple mirada y una caricia se conviertan en una conversación.
Julia le miró sorprendida, había acertado de pleno, aún así seguía algo cohibida incluso después de escuchar que eran sentimientos similares los que Ana experimentó en algún momento pero claro no sabía porque camino se había decidido, y era más difícil porque de una forma u otra se sentía atraída por ella y no sabía como confirmarle a Ana que tenía razón, que había acertado.
El miedo empezaba a apoderarse de Julia… -Seguro que se me nota, las mujeres tenemos un sexto sentido para detectar cuando atraemos a alguien- y quedó enmudecida por unos segundos sin saber que decir, no quería que Ana percibiese que le gustaba porque ¿y si ella se decantó porque al final no le gustaban las mujeres?. Durante esos segundos Ana la miraba fijamente a los ojos, era una mirada llena de ternura, mientras que Julia procuraba no esquivarle la mirada pero era algo involuntario ya que el miedo le conducía a ello.
Ana cogió la mano de Julia y la apretó con decisión para hacerle sentir que estaba allí con ella, quería hacer desaparecer los miedos que le rondaban en su
cabeza. Cuando por fin Julia iba a decidirse a hablar y contarle sus sentimientos, sin apenas darle tiempo a abrir su boca Ana posó su dedo índice sobre sus labios para no dejarla pronunciar palabra, sin despegar la mirada de sus ojos azules empezó a acercarse lentamente a ella, rozó sus labios con los suyos y volvió a separarse despacio mientras seguía observando esa intensa mirada azul. Julia sorprendida pero contenta y feliz de lo que acababa de suceder le contestó con una sonrisa, y fue entonces cuando acarició la mejilla de Ana y retirándole su larga melena morena se aproximó para terminar el beso que Ana había iniciado rompiendo el silencio sin articular palabra.Y es que solo el amor puede hacer que una simple mirada y una caricia se conviertan en una conversación.
*Imágen adquirida de Google
"Porque pienso que las personas nos enamoramos de eso de personas y no de su sexo."
Os dejo la canción de "Mujer contra mujer" de Mecano.>
*Video adquirido de Youtube

Tengo grandes amigas del alma y creo que nuestra amistad perdura porque hay vínculos que nos hacen sentir con esa ternura, algo parecido a lo que dice tu relato.A todos nos pasa de alguna manera, nos sentimos atraidos pero no todos lo dicen o lo saben expresar. Creo que esto lo defines muy bien:
ResponderEliminar"Porque pienso que las personas nos enamoramos de eso de personas y no de su sexo."
Muy tierno relato Nutria, son entusiasmos para todos. Gracias por trasmitirlos. Sigue así.
Por una mirada un mundo, decía el poeta y que más que un amor envolviendo al mundo, ya sería la leche. Por la parte que me toca y conoces, sabes que me ha encantado,excepto ese pequeño detalle que también conoces. Besitos, esper
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