Como un jinete me subo a la montura de tu cuerpo para cabalgar por tu cintura. Tus dedos, piel de seda, se pasean por las praderas de mi sendero. Como dos fieras galopamos sin cesar bajo la oscuridad de la noche, exentos de rumbo alguno. Tu sudor se mezcla con la saliva de mi lengua que vaga por tu cuerpo desnudo. Las respiraciones se vuelven cada vez más rápidas y sonoras,siento tu humeante aliento sobre mi oído. Cubiertos de voluptuosidad, llegamos a la cima de la montaña, deshojando la flor de mi feminidad. Rendidos nos quedamos abrazados y, observando a la reina de la noche, esperamos el encuentro con el amanecer.*Imágen adquirida de Google

Muy bueno, paisa, aunque le haría unos retoquitos.. pequeñitos :)
ResponderEliminarUn besote, guapa! (el afortunado era vasco? jijiji)
Jajajaja, se dice el pecado pero no el pecador Paisana :P
ResponderEliminarUn besazo!!