
Me acuerdo de ti que decías que el sol era la fuente de la vida, y de cuando me dejabas ese buen sabor de boca gracias a tus gustos musicales, tu sonrisa que aun recuerdo con nostalgia. Recuerdo tu risa y tu locura, aquella que me envenenaba la sangre contagiándome de ella, como olvidarme de aquel olor característico de tu piel y de la dulzura de tu voz. Tu paciencia implacable para soportar mis manías y escuchar mis penas mientras todos reían. Me acuerdo simplemente de ti y no puedo evitar echarte de menos.
Imagen adquirida de Google

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